Tomar aire

marzo 26, 2016

Tomar aire, esa frase hecha que abre puertas habitualmente ante una conversación agresiva o un mal día, o sencillamente, ir dar una vuelta sólo porque así te apetece, de vez en cuando viene bien, despejas, te fijas en cosas en las que no sueles posar tu atención, reflexionas, conectas con el lugar, con la gente, y claro, haces fotos. A veces me tomo esa clase de días, días de tomar aire, como un pequeño capricho constructivo cuando no tienes nada que hacer. Un día espléndido, finales de invierno, brisa cálida, saludando a la primavera, foto de postal, confundida con California me dicen.

tomar aire

Pescador

El paseo de San Lorenzo se convierte en el eje principal de Gijón, a pie o en longboard parece haber un deseo colectivo entre los viandantes, la idea de verano, y es que la calidez confundía aún más allá de la estatua de la Madre del Inmigrante. Por ahí, camino de la Providencia, por un camino de escaleras, me encontré con un padre y su hijo, bajando al roquedo, siguiendo sus pasos, llegaría a un esculpido saliente sobre el mar que visitaría nuevamente a la semana siguiente, esa vez, con mi amiga Safa, pero eso es otra historia.

 

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Puesta de sol

Ya avanzada la tarde caí en que no tenía carrete para la cámara, ello no me impidió “tomar” algunas fotografías de la gente en primer plano, un chaval en skate, las manos de una pareja octogenaria, todo ello bajo el mero objetivo de mejorar el encuadre de forma rápida con la OM10, la velocidad con la queenfoco, y comprobar la expresión de la gente tras una fotografía inesperada. No hubo amenaza alguna más allá de una sonrisa o saludo, quizás, al igual que el día, todo el mundo estaba de buen rollo.

Móvil en mano, cámara secundaria que siempre llevamos encima, ya perdido por Somió tras un par de fotos con VSCO (fotografías bajo estas líneas) recibí la llamada de Pablo, otro Pablo, por supuesto, @pabstories amigo de Ville (Rodiles en 24). Iríamos a tomar algo e intercambiar ideas al que es para mí uno de los mejores pubs de la ciudad (El Patio de La Favorita) donde escuchar buena música. Una recomendación, es que no estés por ahí mucho más tarde de las diez, si tienes mi edad, te convertirás en el yogurín del local. Casi recién venido de un erasmus, Pablo me enseña sus recuerdos gráficos en las calles de Londres, la presencia de Banksy y una colorida pareja de amigos, rato más tarde, cae la noche (como en la canción de McEnroe) y le dejo camino de su natal Avilés.

A mi manera, sin más merodeos, bienvenida seas, Primavera.

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