Jungles in Paris

marzo 31, 2016

El planeta ha sido medido y documentado, sin embargo, aún hay descubrimientos por hacer. Así se presenta el colectivo Jungles in Paris, una propuesta cultural, documental, fotográfica y filmográfica de varios artistas y directores emergentes. Reseñados por medios como The New York Times, The Guardian o National Geographic, el colectivo recorre el planeta de la mano de sus visionarios captando realidades offline y adaptándolas a nuestra pantalla.

Ni Internet, ni agua corriente, ni televisión, ni cobertura móvil. Vivir en La Estrella puede parecer una pesadilla para los que no sabemos vivir sin tecnología, pero es un paraíso privado para Sinforosa y Martín, los únicos habitantes de esta remota aldea aragonesa. Este vídeo cuenta su historia. Aunque nació como aldea, La Estrella es hoy un barrio que forma parte del municipio de Mosqueruela, en Teruel. En sus buenos tiempos, la aldea contaba con 200 vecinos, pero unas inundaciones en 1883 y la Guerra Civil Española fueron vaciando sus casas. El pueblo se encuentra en buen estado, pero no tiene luz, ni agua ni teléfono ni televisión. El único día al año en el que se llena de vida es el último domingo de mayo, fecha en la que los vecinos de Mosqueruela suben hasta La Estrella para visitar el santuario a la Virgen, un hermoso templo construido entre 1720 y 1731. Fuente Gizmodo (editado).

El que fue una vez el cuarto mayor mar interior del mundo, es hoy en su mayoría desierto, Aral es un reflejo de la realidad moderna, el otro lado de una moneda, la cruz de los desastres medioambientales. El mar de Aral se encuentra en Asia Central, entre Uzbekistán y Kazajistán. Comenzó a secarse en los años setenta debido al abuse realizado por la Unión Soviética en esta tierra para la obtención de agua de riego en un esfuerzo por impulsar la producción de algodón. En 1986 el ecosistema natural había desaparecido, a día de hoy, el 90% de la superficie de este mar es desierto.

En Europa del Este, el oficio de los huevos ornamentaleses, tradicionalmente conocidos como huevos de pascua, es un oficio habitual, versiones con joyas como los codiciados por la realeza, los Fabergé son tan sólo una pequeña parte de este mundo humilde de manufactura, pinceles, horas y tradición.

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