Analógica, te descubrí

enero 31, 2016

Ella me metió en todo esto, reacio y prepotente a lo analógico, multidisciplinar en cuanto a discusiones que no nos llevaron a ningún sitio, cedí y supe ver que me había equivocado, descubrí al fin la magia de la analógica. Necesitaba una cámara, así que acudí a eBay, Leica se quedaba lejos del presupuesto y yo hacía caso omiso a recomendaciones, a mi casa llegó una interesante Ricoh KR-10 Super, de ella quedaría para el resto de la vida la legendaria correa con el nombre de Fox Talbot que hoy me acompaña. Tras ver que aquél prodigio nipón impecable dejaba que desear en su interior, mi madre encontró un bulto en casa (ya me preguntaba yo con qué me hacían fotos de pequeño), era una Olympus OM10, un clásico de apariencia juvenil, ni un rallonazo ni nada, fue un flechazo, amor a primera vista, ese cuerpo metálico tenía algo más que atracción para un hípster, quizás fuese su lejana procedencia de un familiar apartado (Canadá) o el peculiar olor que desprendía a antiguo, a clásico de los que ya no pagan ITV pero son mucho más que un  “cuatro latas”.

Así empecé, con un C200 de Fuji a hacer fotos desenfocadas a todo cuanto se movía, (hay que saber enfocar un Zuiko y cualquier cosa no digital). Quizás me desanimó aquel primer carrete pero con él y algo de sorpresa vino otro carrete y así sucesivamente. No sé como explicar que hay algo en todo este asunto, que sí, es mágico, quizás sea la nostalgia de ese aparato de ingeniería al que el tiempo ha atravesado y ha dejado desbancado, puede ser la sorpresa o el fastidio de no ver la foto en ninguna pantalla y tener que esperar. ¡Ah! Las fotos, se me olvidaba, sobre el papel químico, estamos demasiado acostumbrados a las pantallas, ¿sabes lo que es ver una foto tuya positivada en papel? Tener que esperar, qué otro goce, quizás sea la inmediatez lo que arruine la emoción. Con una cámara analógica en manos, ves el mundo distinto, una visión más abierta, más reflexiva, hay que captarlo, hay que entenderlo, hay que espejarlo. Aprender, con esto aprendes fotografía a un ritmo pausado, humilde, valorando cada fallo (cuesta dinero), lejos estoy de saber hacer fotografía (como bien indica mi biografía de Instagram) sin embargo, conocer qué diafragma o velocidad elegir, empleando la cámara en manual y conociendo el resultado que obtendrás te da un control total de la escena, pero eso requiere tiempo, y como todo lo bello, requiere aprender a amar.

Fotografía analógica esquema

Esta sencilla tabla te dará la vida.

Aunque soy inexperto, con menos de un año a cuestas en esto, mientras escribo estas líneas la miro en su integridad, admirando su desnudez sobre mi escritorio, me está susurrando, quiere marcha este fin de semana, quiere que la lleve a algún sitio nuevo, a ver lentamente las estrellas, aún me queda algo de dinero en la cartera, pero tengo 7 a la cola esperando, no necesitamos más motivos, los dos lo requerimos, ¿qué narices? aventura. Volveré tarde, no me esperéis despiertos.

 

 

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